El cine tiene esa capacidad única de transformar lo cotidiano en algo universal. Eso es precisamente lo que logra Anice Mateu en su cortometraje Adéu Peixet (2023). Lo que empieza como un juego infantil —dos hermanas que se preparan para despedir a su pececillo en el baño de casa— se convierte en una metáfora íntima sobre el paso del tiempo, la pérdida y la manera en que aprendemos a soltar.

Anice, graduada en Realización Cinematográfica en Buenos Aires y formada en Dirección y Guion en la ESCAC de Barcelona, lleva años explorando este tipo de emociones. Sus primeros trabajos, Rotas (2018) y Flora (2020), ya apuntaban hacia esa mirada sensible, especialmente Flora, que recibió premios en festivales como Málaga y Huelva.

En 2022, su trayectoria dio un salto al integrarse en el equipo de J.A. Bayona como Coach de actores en La sociedad de la nieve. Allí trabajó codo a codo con los intérpretes para dar vida a una historia de supervivencia y humanidad en un proyecto de gran escala.

Con Adéu Peixet, Mateu confirma su interés por los relatos pequeños pero trascendentes. No es casual que el cortometraje haya sido reconocido con el Premio al Mejor Cortometraje tanto en el Short. Sweet. Film Festival (EE. UU., 2024) como en el Festibaldo Festival de Sant Roc (España, 2024). Su recorrido por festivales demuestra que las historias íntimas pueden cruzar fronteras y emocionar a públicos muy distintos.

Anice trabaja en equipos de dirección de rodajes de ficción en España, construyendo una voz propia dentro del cine contemporáneo. Una voz que nos recuerda que, a veces, los grandes relatos empiezan en los lugares más pequeños: un baño, un juego, un pececillo que se despide.